New Order, scratch y miniteca en la última noche del Sónar



La legendaria agrupación británica abrió exitosamente una jornada donde Dj Craze puso los scratches y Fatboy Slim la miniteca.

Barcelona.- Los pronósticos son alentadores, la edición de este año del Sónar ha recibido más de 115.500 visitantes procedentes de 101 países.

Se llevaron a cabo 130 actuaciones que han incluido géneros experimentales, bailables, conceptuales, urbanos, minimalistas e incluso sinfónicos clásicos, como fue el caso de la interpretación de la extraordinaria pieza “Become Ocean”, de John Luther Adams, por parte de la Orquesta Sinfónica de Barcelona y Nacional de Cataluña, en el Auditori de Barcelona. Sin duda uno de los momentos más épicos y sublimes de todo el festival.

Ha sido además un Sónar repleto de crítica social, donde artistas como Anohni, John Luther Adams, Niño de Elche + Los Voluble, Kode9, Brian Eno o Jean Michel Jarre, han indagado alrededor de cuestiones como el cambio climático, la política de fronteras, la lucha transgénero, el sistema educativo actual o la vigilancia masiva.

Por otro lado, el Sonar+D, congreso paralelo al festival musical sobre la transformación digital de las industrias creativas para potenciar el talento, el intercambio de conocimientos y las oportunidades de negocio, sigue ganando preponderancia en un contexto que va más allá de la música. Como el año pasado la realidad virtual fue uno de los platos fuertes, si bien las ponencias se enfocaron en la rama tecnológica.

Y así llegamos a la última noche del Sónar, el flamante cierre, protagonizado esta vez por New Order, Fatboy Slim y la eminencia del scratch Dj Craze.

A New Order no le es ajeno el Sónar, donde estuvieron en 2012, con un show no muy distinto al actual, si bien en esta ocasión traían nuevo disco sobre la manga, el esperado “Music Complete”, tras diez años sin publicar música nueva y luego de la salida de Peter Hook.

New Order se ha tenido que reinventar varias veces durante su historia. Sobrevivir el suicidio de su primer cantante Ian Curtis, en los días que se hacían llamar Joy Division, y lograr la notoriedad, tras el cambio de nombre, con temas que se convirtieron en clásicos como “Blue Monday” o “Bizarre Love Triangle”, fue toda una hazaña. Por ello, la salida de Peter Hook, que sin duda representó un duro golpe para la banda, fue otra oportunidad para hacer borrón y cuenta nueva, quizás por eso “Music Complete” se siente tan ecléctico y variopinto, si bien el dance rock sigue llevando la batuta, aunque es notable la suma de más texturas electrónicas.

Las nuevas “Restless”, “Singularity”, “Tutti Frutti” y “Plastic” se mezclaron sólidamente con clásicos como “Your Silent Face”, “True Faith” y la ya nombrada “Bizarre Love Triangle”. El encore constó de “Blue Monday” y el clásico de Joy Division “Love Will Tear Us Apart”, con la cual también cerraron la última vez que estuvieron en el festival.

El cantante Bernard Sumner, quien ya cuenta con 60 años, sigue inyectándole la mayor emoción posible a sus directos, si bien se nota que la edad no ha pasado en vano. En un momento pidió, como un abuelo molesto, que pararan las máquinas de humo, a la vez que sacudía sus brazos para disiparlo. Afortunadamente sólo se trató de un episodio pasajero en vista de que obedecieron su petición. Luego volvieron las sonrisas.

Por otro lado, lejos de la tarima principal o Sónar Club,Dj Craze se apoderaba de las tablas para demostrar, una vez más, por qué ha sido y definitivamente sigue siendo el mejor del mundo en lo que a scratch se refiere. Con un set que se paseó por clásicos del hip hop, así como temas del Top 40 mundial, si bien algunos reinventados, este nicaragüense residenciado en Miami, disfruta al máximo lo que hace, y lo transmite de una manera que es difícil no responder cuando aúpa al público a darlo todo.

La presencia de Craze, quien sólo está armado con un tornamesa en tarima, es avasallante, en un mundo donde abundan los disc jockeys que sólo se dedican a pegar temas sin aportar ningún tipo de contenido a lo que colocan. Toda una escuela para un rubro donde los escasos de talento triunfan constantemente.

Finalmente le tocó el turno a Fatboy Slim, quien ya el jueves había tenido una presentación privada en el recinto nocturno. La propuesta de Fatboy Slim en vivo no es muy diferente a los típicos set de EDM que colocan en las minitecas locales, prograduaciones colegiales o rústicos con cornetas monstruosas que tienden a arruinar los días de playa en Cuyagua o La Guaira.

Entiéndase, ese es su concepto en vivo, puede que no sea el de sus discos, pero en directo es simple, bufonesco y descontrolado.En un directo de Fatboy Slim se habrá tenido suerte si se logró escuchar algún fragmento de sus clásicos como “The Rockafeller Skank”, “Praise You”, “Right Here Right Now” o “Sunset”, pero no es algo que sea garantizado, como si lo está la changa estridente.

Fuente: El Universal

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