La resistencia bacteriana también se transmite por el agua



Las Naciones Unidas dice que para 2050 será la principal causa de muerte. 

La resistencia bacteriana es un tema mundial. Sin embargo, siempre se habla del fortalecimiento de las bacterias por el uso excesivo de antibióticos en medicina y actividades agrícolas y pecuaria y esa no es la  única manera de fortalecer los microorganismos.

El programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente presentó ayer su informe sobre aspectos que están afectando el desarrollo sostenible, desarrollados tras extensos trabajos en campo, realizados por científicos de varios países. 

Entre los tópicos tratados está Resistencia a los antimicrobianos: investigar la dimensión ambiental, donde plantean, con ejemplos, la gravedad de este fenómeno que se potencia también a través de las aguas y los alimentos debido al desecho de antibióticos sin metabolizar o de desinfectantes antibacteriales en las alcantarillas o directo a ríos, mares y lagos.

En su informe, la ONU se hace eco de la Organización Mundial de la Salud que considera que podemos estar “a las puertas de una era posantibióticos en la que infecciones bacterianas que antes se trataban con facilidad podrían llevar a la muerte”. De hecho, según el informe británico O’Neill, realizado en 2014, considera que las infecciones de virus resistentes serán la principal causa de muerte antes de 2050. 

En el agua y la comida

“La exposición humana a las bacterias ambientales y a genes de resistencia antibiótica puede tener lugar a través del agua potable, el consumo de alimentos o el contacto directo con el medio natural. Otra cuestión que se plantea es en qué medida las bacterias resistentes se transmiten a través de la cadena alimentaria o por contacto directo con el medio ambiente”, especifica el informe.

Al respecto, se ha documentado ampliamente la evolución de bacterias resistentes a antibióticos presentes en animales destinados al consumo, con la consiguiente propagación al ser humano.

Ni siquiera el tratamiento de las aguas residuales funciona del todo. Como ejemplo citan un estudio que revela que en las aguas recreacionales de Reino Unido se producen cada año unos seis millones de exposiciones a la bacteria Escherichia coli resistente a los antibióticos.

Los microorganismos de los antibióticos, como seres inteligentes que son, adquieren resistencia de bacterias que no tienen nada que ver con fármacos. 

“Las bacterias presentes de manera natural en el agua y el suelo poseen una enorme diversidad de genes de resistencia. Las investigaciones han concluido que patógenos anteriormente vulnerables son capaces de adquirir genes de resistencia de las bacterias ambientales”, explica el informe.

Y los desinfectantes también

Soltar en el medio ambiente, antibióticos en desuso de forma indiscriminada dispersa sus patógenos por la tierra y el agua y fortalece la resistencia. Pero hay otros compuestos que también ayudan. 

Esos desinfectantes que dicen “antibacteriales” pueden favorecer la resistencia bacteriana. Según expertos de la ONU, su liberación descontrolada, al igual que la de metales pesados, puede favorecer la evolución de las bacterias. 

“Esos compuestos se encuentran en las aguas y el suelo en concentraciones muy diversas (…). Las aguas residuales municipales contienen una variedad enorme de contaminantes: productos farmacéuticos y de higiene personal procedentes de los hogares; residuos hospitalarios con concentraciones elevadas de antibióticos y desinfectantes; y compuestos de la actividad industrial, entre otros los metales pesados”, apuntan y alertan que, algunos centros de producción farmacéutica, descargan cantidades ingentes de antibióticos en el medio ambiente lo que hace que sus concentraciones sean más altas que las dosis usadas para tratar infecciones en seres humanos. 

 

Fuente: El Universal

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