Técnica para reducir el riesgo de parto prematuro puede ser riesgosa



Según un estudio, la sutura cervical puede causar un parto inviable o prematuro.

Una técnica muy habitual para reducir el riesgo de parto prematuro en mujeres con cuello uterino corto o débil o incompetencia cervical podría tener más riesgos que beneficios, reseña ABC.

La clave está en el tipo de instrumental utilizado en la técnica denominada cerclaje o sutura cervical. En un estudio con casi 700 mujeres embarazadas que recibieron un cerclaje cervical diseñado para prevenir el parto prematuro, el uso de un tipo de sutura frente a otra se asocia con un riesgo tres veces mayor de mortinato y casi el doble de riesgo de parto prematuro.

Estos resultados que se publican en Science Traslational of Medicine sugieren que este tipo de sutura podría alterar la microbiota vaginal y provocar inflamación, uno de los mayores factores de riesgo de parto prematuro.

Las mujeres que presentan un cuello uterino corto o débil, habitualmente causado por un parto prematuro anterior o una operación para tratar el cáncer de cérvix, tienen un mayor riesgo de sufrir un parto prematuro. Un tratamiento preventivo muy común es el cerclaje cervical, una técnica en la que se sutura el cuello del útero para que quede cerrado de manera que el bebé se mantenga más tiempo dentro del útero durante el embarazo.

Según los resultados de este nuevo estudio el material de sutura utilizado podría ser crucial, debido a que el cerclaje cervical puede aumentar los riesgos de infección vaginal, que puede causar un parto prematuro. Los estudios previos relacionaron las alteraciones en la microbiota vaginal, la comunidad bacteriana que reside en la vagina y que juega un papel fundamental en la salud reproductora, con un desenlace no satisfactorio del embarazo, pero hasta ahora han estado limitados a modelos con animales o a estudios asociativos, explica el investigador del Imperial College de Londres, David MacIntyre.

MacIntyre y sus colegas ahora descubrieron que de las 678 mujeres analizadas, aquellas que se sometieron a un cerclaje cervical con sutura trenzada, en comparación con las que recibieron una sutura con monofilamento, tuvieron tres veces más posibilidades de sufrir un parto inviable y casi el doble de probabilidades de tener un parto prematuro.

Su estudio revela que la estructura trenzada, debido a su mayor tamaño o a su estructura similar a un engranaje, estimula el crecimiento de diversas bacterias e impide el de especies de Lactobacillus, fundamentales para mantener una microbiota vaginal saludable. En las mujeres que recibieron el cerclaje trenzado, estas alteraciones estuvieron acompañadas además por una respuesta inflamatoria.

Según el estudio, el cerclaje con monofilamento tuvo poco impacto en la microbiota o en la inflamación vaginal. De los dos millones de cerclajes cervicales que se practican cada año, en alrededor del 80% se utiliza la sutura trenzada. Los autores estiman que cambiar la sutura trenzada por la sutura con monofilamento en el cerclaje cervical evitaría cerca de 170 mil partos prematuros y 172 mil muertes fetales cada año en todo el mundo.

“Nuestros resultados sugieren que el hilo más grueso puede fomentar el crecimiento de bacterias potencialmente peligrosas en el cuello uterino, lo que puede provocar un parto prematuro o incluso la pérdida del bebé, Por eso es muy recomendable que el hilo más grueso, que se utiliza actualmente en la mayoría de los procedimientos, sea sólo utilizado en un contexto de investigación”, explica Phillip Bennett, autor principal del estudio delImperial College.

Fuente: El Universal

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